En Familia. Pt1.


Click to Download this video!

Recuerdo claramente mi cuerpo a los 18 años; delgado, piernas y culo velludos, mi cara siempre afeitada y con rasgos infantiles. Nunca tuve amigos gay hasta luego de cumplir 18 años, que fue la edad cuando me fui de casa a estudiar a la universidad. El primero y el que más marcó mi vida fue Alex.

Alex era un chico normal, moreno de ojos, pelo rizado de color castaño y unos hermosos ojos verde claro. Al tiempo de conocernos comencé a frecuentar su casa; su padre y su hermano mayor siempre estaban fuera y se me hizo costumbre quedarme a dormir varias noches a la semana en su hogar. Siempre dormía en camas diferente, a veces en la de él, otras en la del hermano o en la del Padre. Su madre había fallecido hacía ya 4 años en ese entonces y nunca comprendí el motivo del porqué no se hablaba demasiado de ella.

Durante los primeros días de noviembre el calor ya era bastante, se acercaba el verano y solíamos ir luego de clases a la playa a beber cerveza con más amigos. En ese entonces ya era prácticamente parte de la familia de Alex. Comenzamos a salir con su hermano y sus amigos, y a interactuar más con su padre. Siempre me daba gracias porque según él “yo uní nuevamente a su familia”.

Un día de playa como tantos, Alex decidió ir a dormir con un chico que frecuentaba desde ya hacía un par de semanas. Yo algo ebrio me fui con su hermano para la casa a seguir bebiendo. Christián, el hermano de Alex comenzó a llamar sus grupo de amigos y decidió salir a bailar. Por supuesto en mi estado, no podía ni coordinar mis manos, menos coordinaría mis pies en la pista, por lo que decidí quedarme.

No recuerdo en qué momento sucedió, pero debí quedarme dormido en el sofá, ya que al despertar como a las 3 de la madrugada estaba en la cama de Guillermo, el padre de ambos, muriendo de calor. Sobre el velador había una botella de agua y un papel que decía, “bébetela toda, no sigas tomando. Chris.”.

Chris era deportista, no de los que practican de manera profesional, pero siempre estaba jugando básquetbol y fútbol. Además de andar en skate y en bicicleta. No debió esforzarse mucho para levantarme, ya que no pesaba más de 60 kilos.

Leí la nota, me saqué la ropa para quedar en boxer y seguí durmiendo.

No sé qué hora sería cuando la puerta de la habitación se abrió y vi una silueta mirando desde la puerta. Caminó hacia la cama mientras luchaba contra la hebilla de su cinturón, era Guillermo.

— Guillermo, cómo está, no sabía qué volvería. Chris me dijo durmiera acá.

— No te preocupes, puedes seguir durmiendo. Yo dormiré a un costado, la cama es grande —Tenía demasiada flojera como para irme, así que me acomodé para un lado y le sonreí.

Guillermo se sacó su ropa en la oscuridad y se acomodó al lado, olía a alcohol y sudor mezclado con su desodorante. A penas se posó en la cama se quedó dormido, luego de unos minutos le seguí rumbo al mundo de los sueños. La luz del día me despertó y al intentar moverme unos brazos enormes me tenían abrazado imposibilitando el movimiento. Guillermo estaba pegado a mi, sudando y respirando sobre cabeza. Me sentí tan cómodo, su cuerpo grande y velludo me rozaba la espalda, las piernas y sus brazos me tenían aferrado a él. Nunca había visto a Guillermo de manera carnal, pero comencé a excitarme. Él, un maduro de 48 años, con buen estado físico, velludo, grande y muy masculino, era todo un sueño, un sueño que comenzó en ese momento. Me acomodé entre sus brazos y comencé a imaginar cómo sería estar con él.

Quería dormir, para estar ahí cuando despertara, pero ya el sueño se me había esfumado, estiré mi culo hacia atrás tratando de rozar su pene. Sentía un bulto grande, pero flácido y moverme para excitarlo no era algo que podía hacer, al fin y al cabo Guillermo era padre de mis amigos, heterosexual y muy masculino como para pasarme películas con él. Me giré hasta quedar mis labios cerca de los de él, bajé mi mano cerca de su paquete, para que al moverse quedara sobre mi mano. Tenía todo calculado. Pero lo que sucedió se escapó de mis cálculos.

Guillermo despertó, al moverse sus labios chocaron contra los míos mientras yo me hacía el dormido, se intentó alejar y su pene quedó justo en mi mano, se quedó quieto. Me sacudió suavemente y comencé a despertar de mi sueño falso. Su pene duro aún estaba en mi mano cuando abrí mis ojos y lo miré, sonreí y le dije “buenos días”. Sonrió de vuelta y con su mano sujetó la mía que tenía en su paquete y la presionó aún más.

— Parece que quieres algo que tengo, y estoy dispuesto a dártelo.

Yo creo que me puse rojo de inmediato, porque todo mi cuerpo se calentó en ese mismo instante.

Guillermo se abalanzó sobre mí y me besó. No podía creer lo que ocurría, el padre de mis amigos, el padre heterosexual de mis amigos, el padre sexy y masculino de mis amigos estaba besándome. Su lengua comenzó a saborear mi cuello, mientras con sus manos me llevaba los brazos lejos para poder tenerme a su completa disposición. Su lengua bajó a mi cintura, me daba pequeñas mordidas, me tenía extasiado, era un placer extraño, que me gustaba, pero me desesperaba. Se levantó nuevamente para llegar con su boca a la mía y rápidamente su subió con sus piernas una a cada lado de mi pecho. Su bulto grande y erecto tapado solamente por una sunga, la cual se encontraba húmeda por su líquido preseminal. Se bajó la sunga gris y quedó su pene duro y recto sobre mi cara, con dos dedos tocó mis labios y comencé a lamer su cabeza, tenía un sabor algo amargo y salado al mismo tiempo. Guillermo sonrió, introdujo su pene en mi boca y comenzó a moverse suavemente. Su pene era grueso y largo. Debía medir unos 18 centímetros, ya que no me entraba completamente en la boca, y su grosor me causaba dolor en la mandíbula. Saqué su pene de mi boca moviendo mi cabeza, lo que hizo que su pene saliera todo mojado y lanzando mi saliva mezclada con su líquido preseminal para todas partes.

— Me duele la boca — lo miré esperando que no se molestara— lo siento.

— No te preocupes, solo espero que lo próximo no te duela — sonrió.

— Aguantaré.

Se salió de mi y me giró. Miró mi culo, tocó mis nalgas con ambas manos.

—Peludito, una nueva experiencia, se ve bastante rico — me sonrojé al oír sus palabras.

Acercó su boca a mi culo y comenzó a pasar su lengua. Comencé a gemir fuerte nuevamente, y eso parece que lo disfrutaba, ya que más repetía su acción con su lengua, rozaba su barbilla sin afeitar de pocos días contra mi periné. Puso su dedo índice en la entrada de mi culo mientras su lengua seguía mojando y masajeando. Comenzó a meter el dedo mientras lubricaba con su saliva, luego su dedo medio. Me tenía sus dos dedos dentro y su lengua seguía trabajando, me comenzó a masturbar.

— No, que voy a acabar— no soportaría mucho más si me masturbaba. Pero eso no lo detuvo.

Me giró rápidamente y tragó todo mi pene de un bocado, sentía como lo mojaba, estaba a punto de eyacular. Sacó mi pene de su boca, se acomodó sobre mi y puso mis pies por sobre su cabeza. Escupió en su mano, se mojó el pene y lo puso en la entrada de mi culo. Su glande tocaba la abertura, pero no entraba, se movía lentamente mientras me tocaba las piernas, mi excitación era demasiada y su pene aun no entraba.

— Hazlo, por favor, quiero sent…

No alcancé a terminar la frase y todo su pene entró por completo en mi culo de una sola embestida. Sentí que me partía en dos y mi semen saltó sobre mi abdomen. Solo una embestida y me tenía envuelto en el mejor orgasmo de mi vida. Sonrió, sacó con su mano mi semen y me hizo comerlo. Lo que siguió fue él arremetiendo su pene contra mi mi culo una y otra vez, mientras yo gritaba de placer y dolor. Su cuerpo sudado me atacaba sin perdón, mientras él gemía ruidosamente, como con dolor, al mismo tiempo que yo gritaba por la excitación. Acercó su cara y posó su frente contra la mía.

— Te gusta, cierto que te gusta.

— Sí— gemí entre gritos.

Me besó brutalmente durante unos segundos, mientras aumentaba sus embestidas en fuerza y rapidez. Se alejó de mi cara y gritó. Su semen comenzó a salir entre quejidos y gemidos, llenando mi culo. Sentía que no acababa nunca de expulsar aquel líquido, sentía cada palpitar de su pene eyaculando en mi. Era una sensación majestuosa. Al detenerse retiró su pene y se acomodó a mi lado, con sus dedos tocó mi abertura mientras me besaba los hombros, las yemas de sus dedos entraban en mi culo del cual escurría su semen. Estuvimos tumbados así un largo rato, luego se levantó y se fue a duchar sin decir ni una sola palabra.

Me levanté de la cama, me vestí y me marché a casa lo más rápido que pude. Durante el camino sentía como aún el semen almacenado en mi se escurría por mi culo que seguía dilatado y extasiado.

¡Ring Ring!

— Aló, Chris ¿Qué sucede?

— Llegué a casa y no estabas, quería saber si estabas bien.

— Sí, lo estoy.

— Llegó papá, quieres venir a cenar con nosotros hoy.

— Oh, que bueno, no lo vi antes de irme.

— Lo mismo dijo él, que no te vio al llegar. Dijo que por lo visto te fuiste rápido— Mis mejillas se sonrojaron, era evidente que lo sucedido no era algo de olvidar. Y eso era un mensaje directo.

— Sí, dile que me disculpe.

— ¿Vendrás a cenar?

— No, no, no puedo, tengo que estudiar. Lo siento.

Corté el teléfono y lo apagué.

Un comentario sobre “En Familia. Pt1.

  • el 13 marzo, 2019 a las 18:41
    Permalink

    buenisimo me corri varias veces leyendolo

    Respuesta

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. .

A %d blogueros les gusta esto:

Online porn video at mobile phone